Comentario de un amigo, que se caracteriza por la oscuridad de su piel y que ya fue protagonista de varios posts:
"...en los actos de 25 de Mayo, o de 9 de Julio en la escuela, a mi me tocaba hacer de vendedor de velas, de sereno, de negrito candombero, ahora eso si, NUNCA UNA GALERA..."
26 de mayo de 2010
Vicente Nario
4 de abril de 2009
La amenaza fantasma
Por fin alguien hizo justicia.
Yo era un tipo bueno y considerado, de hecho creo serlo en la mayoría del tiempo y situaciones. Y durante mucho tiempo soportaba ciertas actitudes de las personas tanto, que ya era un boludo rotundo.
Pero un día, rayando los 17 años fui con linucho al cine y todo cambió…
En mi pueblo, de pequeños, íbamos en patota. Los padres se sorteaban quién acompañaba a una manga de niños-preadolescentes al recordado Cine Español. Supongo que con mucho ruido nos acomodábamos para ver películas de Escábencher (así leía yo a Schwarzenegger, y bueno… es difícil), Chuck Norris o Héroes con el Diego como estrella principal. Pero el cine cerró y por lo tanto pasaron muchos años para que vuelva a ver el 7mo arte.
En el medio me hice amigo de Linucho y como vive en BA me reencontré otra vez con el cine. Todo era muy diferente, y no sólo por el tipo de películas sino porque los cines son totalmente diferentes, ahí son complejos (en el sentido sustantivo y adjetivo de la palabra).
Pero no sólo las salas eran diferentes, sino mi acompañante. Mi amigo, fanático del cine (de hecho estudió eso) me metió en la cabeza ciertas reglas a cumplir a rajatabla:
1) En el cine no se come.
2) En el cine no se habla.
3) En el cine no se molesta.
4) En el cine se chista al que molesta.
5) En el cine se insulta a viva voz al que siga molestando.
Y yo, como buen padawan lo tomé muy a pecho.
Lo sé, lo reconozco. Si me voy a ver Spiderman 3 un sábado a las 4 de la tarde la misión se vuelve tan difícil como estúpida, además el stress va a ser importante. Pero lo logré: Sala 1 del Multiplex de Belgrano lleno de niños asustados, no por el tipo de arena que le pegaba a Peter Parker sino por el colorado que los cagaba a pedos.
Y así tengo un montón de experiencias desagradables como perderme el final de Escondidos en Brujas por mirar/chistar/pedir/despotricar a una pareja de viejos sentados al lado mío porque analizaban si llegaban tarde a comer a no sé dónde mierda (Y Luis Pedro Toni atrás mío).
De hecho estas situaciones me persiguen: la primera vez que viajé a Bahia Blanca a conocer a los padres de mi novia, fuimos al cine a ver esa del negro que se queda sólo en NY por un virus y combate a pseudo vampiros con su perro.
No había nadie en el cine, bah! Sólo una pareja con su hijito y nosotros en las butacas de adelante, con tanta mala suerte que el borrego estaba justo detrás de mí y a mitad de película, sugestionado se pone a llamar a la madre porque “se sentía descompuesto”. Se pueden imaginar esa situación en mis zapatos??? No podía chistar, insultar ni cambiarme de lugar para no parecer que el novio de la nena era un paranoico potencial asesino.
Mi problema también se extiende al uso del celular en plena función. Mierda! No lo pueden apagar dos horas??? Tan importantes se sienten que la gente que los llama no puede esperar a que uds contesten??? He determinado así, arbitrariamente, que la gente que usa celular en el cine merece por lo menos contagiarse de dengue.
Y aunque muchos me digan lo contrario, yo considero que así se debe ver el cine, porque mi amigo me lo enseñó así, porque el tipo que conozco que más sabe de cine me instruyó así.
Pero el otro día se me cayeron las estanterías. Mi maestro ha traicionado a
Y pensaba que me había quedado sólo en esta cruzada… hasta que apareció esta justiciera cordobesa que aparece en los diarios como un rayo de esperanza.
28 de diciembre de 2007
Colorin colorado
Soy colorado, pelirrojo o como quieran llamarlo (no es una confesión pero es relevante para el siguiente relato) Ahora si, sigamos:
Una vez estaba en la Terminal de Retiro esperando mi bus para volverme al pueblo. Como faltaba mucho me compre una revista, me senté en los bancos de afuera a esperar y recordando los consejos, puse la mochila enredada entre mis pies.
Sumergido en mi lectura, me daba cuenta que momentáneamente iba compartiendo mi banco con diferentes personas, pero no prestaba atención. En un momento una chica se me sienta al lado y no para de mirarme, pero yo seguía leyendo. Habrán pasado 2 minutos y la chica me dice, en una tonada que no alcancé a descifrar la procedencia, pero seguro que era latinoamericana, “Qué hora es?”. Y cuando le voy a contestar, me doy cuenta que alguien en frente nuestro nos saca una foto. Asustado, paranoico y desenredando la mochila para salir corriendo veo que el que sacaba la foto (parecía el actor peruano que trabaja siempre con Zsifrón) me saluda amablemente, desconcertado miro a la chica que se levanta y me dice “Es que nunca había visto un colorín…”
Así que en algún lugar del mundo anda la chica mostrando sus fotos de vacaciones en el obelisco, en puerto madero y yo, el colorín.
9 de diciembre de 2007
Sensacion de inseguridad
En mi época universitaria me levantaba muy temprano, creo que a las 6. Iba caminando a La Ideal para tomar el 57 que, en esa época pasaba por Suipacha. Siempre iba medio dormido, es más, no me quería despertar del todo ya que la hora y media de viaje hasta Luján servía para terminar la dormida. Muchos alumnos utilizan el viaje para estudiar, repasar o practicar ejercicios. Yo no, yo en el viaje dormía.
Llevaba mis monedas y cuando pagaba me encontraba siempre con el mismo escenario: todo el bondi lleno de policías dormidos. Y resulta un paradoja, pero un colectivo lleno de policías de la bonaerense no te da la sensación de seguridad, es más, todo lo contrario.
Para los que no saben, les comento que los policías no pagan boleto de bondis de larga distancia (ahora no lo sé, pero así era en esa época) por lo tanto tienen la obligación de dejar la butaca a los civiles pagadores. Estos no, se dormían o se hacían los boludos.
Cuando encontraba un lugar era seguro al lado de un policía gordo que se te tiraba arriba tipo abrazo de oso y su pistola (la que hace pum) se me clavaba en las costillas. Pero eso no era lo peor. Lo peor sucedía en invierno, ese invierno que no deja abrir las ventanillas, ese invierno que no deja que se cambie el aire, ya que el tufo ahí arriba era insoportable, mezcla de mal aliento con no se qué… Ah! Todo esto acompañado de ronquidos que variaban en volumen y tono.
Una vez todo empeoró, de golpe los que estábamos despiertos empezamos a sentir un olor espantoso, nos buscamos con las miradas, no lo podríamos creer, era? no era? si era… era un mañanero. Esos pedos nauseabundos que han fermentado en el intestino durante toda la noche, y así, sin previo aviso y sin hacer ruido empieza a inundar la atmósfera del bus.
Nadie podía reaccionar, solo nos poníamos los abrigos en la cara como si fuéramos a asaltar un banco en el lejano oeste. Cuando estábamos perdidos, al borde del desmayo, insultando a todo el mundo por lo bajo y mareados se escuchó una voz del fondo, que no fue muy fuerte pero que nos daba fuerza, que nos hizo envalentonar y dar pelea…
“Vamos muchachos!!! Que dos aspiradas más y lo terminamos!!!”
4 de octubre de 2007
Instantáneas infantiles
Uno en la vida aprende un montón de cosas, y una de las cosas que yo aprendí de purrete es a odiar al sándwich de milanesa.
Como en mi pueblo, en los clubs sólo se podía jugar al fútbol, la paleta y las bochas, el CEF era una especie de panacea deportiva. Ahí jugábamos al voley, básquet, handball, de todo.
Así que todos los 25 de mayo, los 9 de julio y los 12 de octubre, los deportistas infantiles no nos quedábamos durmiendo, sino que nos levantábamos temprano y nos reuníamos en la plaza del centro para tomarnos el colectivo.
Entre partido y partido nos disponíamos a revisar nuestra mochila para ver qué cosa teníamos en el tuper que nos había preparado mamá.
El tuperware cheronca: La comida cheronca consistía en el sándwich de jamón y queso con pan lactal. Además el fiambre estaba suavemente cortado y finamente acomodado. Todavía no se usaba el plástico ése transparente para envolver, así que venían envueltos en blancas servilletas de papel, ordenados en dos grupos de dos.
Para beber… una latita de Coca-cola. En la cual el dueño tenía que hacer mucho ruido al abrirla y una vez terminada… pisarla hasta dejarla enana. Esta acción tomaba más placer cuando alguien se la pedía “dámela a mi! porque yo colecciono latitas”.
Bueno, no cuesta mucho imaginar el olor de un sánguche que se fritaba a la noche o a la mañana temprano y estaba encerrado por varias horas cortando la cadena de frío.
Además pasaba algo extraño. Se combinaba el olor a milanga con el olor del pan (algo que por si solo, no existe). Por lo que podríamos afirmar sin ningún tipo de temor, que el sánguche de milanga tiene diferente olor a la milanesa a secas, o sea, al plato.
Además algunas madres que odiaban a sus hijos, les ponían mayonesa…
22 de marzo de 2007
Casi casi un ser humano
Cronica hace escuela
Estabamos yendo al recital de Gustavo Cerati cuando pasa un pibe con unas cervezas, otro lo frena y ésta fue la conversación:
A: UUy loco, en donde compraste birra?
B: Hay un mercado aca a dos cuadras!!
A: Es chino?
B: No! es normal!
8 de marzo de 2007
Mañanas diabólicas
Asi que nadie se me cruce, sino les voy a chumbar mi doverman entrenado!23 de marzo de 2006
Educando a las masas
Muchos las conocen, muchos no. Siendo docente de adolescentes surgen todo tipo de preguntas y lo mas tristes… cada respuestas!!!
Ahí van algunas (muchas ya ni las recuerdo)
* Pregunta: ¿Cómo intervino el Estado en la vitivinicultura cuyana?
Respuesta: Intervino bien.
Respuesta: De la caña se saca el azúcar, que es como un polvito blanco que sirve para hacer mate, té, café, leche, etc.
Respuesta: Montes Quien
Respuesta: Llegaron los colonos, pero fueron vencidos por los indios que hoy se dedican a la agricultura del maíz y exportan a otros países.
Después de 10 minutos interpretamos que quiso decir “delivery”
Respuesta: Cuatro
Pregunta tramposa: ¿En cuál de ellos falleció?
Respuesta: En el tercero…
11 de noviembre de 2005
La creación del Hombre según un tachero porteño
Viernes. Rulo y Rami esperándome en lo de Linucho. Tomo un taxi en la Facultad de Medicina. Av. Córdoba hasta las pelotas. Comentario del tachero:
No te preocupes flaco que llegamos rápido, tengo hecho un pacto con el diablo y él me despeja el camino. Es buen tipo Salomón, porque el verdadero nombre del diablo es Salomón Santilli. Parece que Salomón y Dios son amigos. Pero resulta que Dios no la venia pegando: había creado los dinosaurios y se les habían extinguido y después intentó con el Hombre, pero también le salió medio mal, viste que hay muchos deformes, ciegos y esas cosas. Así que Salomón le dijo a Dios que le echara la culpa a él de las cosas malas. Porque Dios es Todopoderoso y no le podía salir otra creación mal hecha y era un papelón…
Una de dos, o los tacheros están más locos de lo que nosotros pensamos, o verdaderamente me contaron la posta.
